El adiós
El adiós al Indio: Paraná despidió a su hijo más universal con vigilia
La noticia llegó como un mazazo que paralizó a toda una generación. El Indio Solari, el músico más universal que parió esta tierra entrerriana, había partido para siempre. Y Paraná, su ciudad natal, no podía quedarse callada.

Desde las primeras horas de la tarde, los seguidores comenzaron a congregarse frente al Correo Argentino y en Plaza 1º de Mayo. Banderas desplegadas al viento, guitarras que sonaban tímidas al principio y después con toda la fuerza del sentimiento. Distintas generaciones unidas por las mismas canciones, por las mismas rebeldías, por el mismo dolor.
“El Indio nos enseñó a pensar“, decía un seguidor de pelo canoso mientras abrazaba una bandera de los Redondos. A su lado, pibes de veinte años cantaban “Jijiji” con los ojos vidriosos. La escena se repetía por toda la plaza: abuelos, padres e hijos compartiendo el mismo ritual de despedida.
Las canciones se sucedían una tras otra. “Motor Psico”, “Un ángel para tu soledad”, “Nuestro amo juega al esclavo”. Cada tema era un puñal directo al corazón de quienes crecieron con esas letras como banda sonora. Entre medio, los relatos: cómo había marcado sus vidas, cómo sus palabras los habían acompañado en los momentos más duros.
“Paraná perdió a su hijo más grande“, reflexionaba una mujer mientras encendía una vela. Y tenía razón. Porque más allá de los Grammy, más allá de los estadios llenos, más allá de la fama internacional, el Indio siempre fue el pibe de barrio San Agustín que se animó a decir lo que otros callaban.
La vigilia se extendió hasta entrada la noche, con cientos de personas que no querían irse, que necesitaban estar ahí, compartiendo el dolor y celebrando la vida de quien les había dado voz a sus propias rebeldías. El legado del Indio Solari trasciende cualquier frontera: sus letras seguirán sonando en cada rincón de esta provincia que lo vio nacer y crecer.

